Pequeñas Excepciones…
7 de octubre de 2024
Las cosas que realmente echan a perder un plan son las pequeñas excepciones.
Esta frase me parece tan increíble que la escribiré en la siguiente edición de mi libro para poderla proteger con derechos de autor.
Hasta donde investigué no hay nadie diciéndolo por ahí, claro, no de esta forma exactamente.
Pero aunque es una frase original, el concepto no lo es; de hecho, es un principio milenario.
Observé esto ahora que estoy intentando ponerme a dieta para marcar totalmente el abdomen con un 10% de grasa corporal, y aunque por naturaleza soy de complexión delgada, vaya que me está costando.
¿Por qué? Si no he faltado al gym en meses, pagué mi entrenamiento personalizado, me pusieron dieta y reconfiguré todo mi sistema de alimentación.
Dejé mis alimentos favoritos: pizza, helado, tortas.
En este punto podría hacer berrinche acerca de por qué la vida es cruel y no me deja cumplir mi objetivo.
¡Hice todo! ¿Qué está fallando? ¿Por qué no alcanzo el glorioso 10% de grasa corporal y me deshago de esos últimos dos colchoncitos que me sobran en el abdomen?
He aquí la misteriosa respuesta: pequeñas excepciones.
No es el universo conspirando contra mí, soy yo mismo, autosaboteándome sutilmente en forma de pequeñas excepciones.
Solo el día que visito a mi familia comeré tamales.
Solo una probadita, me trajeron pastel, no le puedo hacer feo.
Estamos en el cine, qué demonios, un hot dog, solo por hoy.
Las cosas que realmente echan a perder un plan son las pequeñas excepciones.
Lo mismo pasa en todos los aspectos de la vida, por ejemplo en ventas:
Solo hoy no haré llamadas.
Haré todas las llamadas que tengo que hacer, excepto esta.
Haré todas mis actividades excepto esta.
Buenas intenciones, pequeñas excepciones. El camino al infierno está plagado de buenas intenciones.
Si me preguntas cómo vencer esto, tengo que admitir que no tengo todas las respuestas, pero al menos sí que tengo una idea de por dónde empezar:
Para ir eliminando poco a poco los detalles que estropean tus objetivos, lo primero es dejar de vivir en la negación, no mentirte a ti mismo.
“Seguí la dieta al pie de la letra, ¡no sé qué pasó!”
“Si hago suficiente ejercicio, no pasa nada si como un poquito de más”.
Frases clásicas de personas que viven en la negación.
El cerebro es una poderosa máquina para producir falsas ilusiones, todos vivimos en nuestro propio universo privado y personal.
Muchas de estas malas mañas desaparecen o se reducen en gran medida con el simple hecho de aceptar la realidad de tu situación.
En fin, aunque sé que infringe un principio básico de redacción publicitaria, este día no hay CTA (llamada a la acción), solo tenía ganas de compartir esto contigo.
Espero que te sea de utilidad.
El negocio con el mejor seguimiento de ventas gana.
Erick Ventura.